Calculadora gratuita
¿Qué nivel tienes corriendo?
Anota una marca —5 km, 10 km, medio maratón o maratón— y te decimos en qué escalón estás, cuánto tienes que bajar para el siguiente y qué tiempo te saldría hoy en las distancias que no has corrido. Ajustado a tu edad, y a tu peso si lo pones.
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Tus marcas
Con una basta. Las demás distancias se estiman a partir de ella.
5 km
10 km
Medio maratón
Maratón
Un tiempo no significa nada sin contra quién
Un percentil, no un adjetivo
Cincuenta minutos en 10 km no es ni bueno ni malo hasta que sabes contra quién. Aquí el listón es la gente que se apunta a una carrera un domingo, repartida en cinco escalones que son percentiles: el intermedio es literalmente el tiempo medio de esa distancia. Por eso el resultado no te dice "vas bien", te dice por delante de qué porcentaje de los de tu edad y tu sexo quedas.
Una marca llena la tabla
Casi nadie tiene las cuatro distancias frescas. Con la que tengas se estima el resto proyectando por la curva de tu propio escalón — porque un principiante y un élite no pierden lo mismo al alargar. Cada estimación dice cuánto fiarse: cuanto más lejos queda la distancia de la que tienes, menos.
Preguntas
¿Contra quién me compara?
Contra quien corre carreras populares, de tu edad y de tu sexo. Los cinco escalones son percentiles de esa gente: principiante deja atrás al 5 %, novato al 20 %, intermedio al 50 % —o sea que el escalón intermedio ES el tiempo medio de la distancia—, avanzado al 80 % y élite al 95 %. No es el baremo de quien compite por federación: eso es el límite teórico que aparece aparte de la escalera, y entre él y el escalón élite hay un 27 %.
Solo tengo un 10k. ¿Sirve?
Sirve, y es lo normal. Con una marca se estiman las otras tres distancias con el modelo de equivalencia entre distancias, y cada estimación viene con cuánto fiarse: de tu 10 km al medio maratón es sólido; de tu 5 km al maratón es una conversación. Lo que te salga estimado no cuenta como marca tuya, y por eso no lleva escalón.
¿Por qué me pide la edad?
Porque un tiempo no significa lo mismo a los 25 que a los 55. El rendimiento hace meseta entre los 20 y los 30 y a partir de ahí cae: a los 45 se corre alrededor de un 8 % más lento y a los 60 un 25 %. Compararte con veinteañeros cuando tienes 52 no es exigente, es inútil. Si no la pones, el baremo que sale es el de 20 a 30 años y la página lo dice.
Peso 95 kg. ¿Esto me sirve de algo?
Para eso está la segunda lente. El baremo normal es ciego al peso, y tiene que serlo: la meta no pregunta cuánto pesas. Pero cargar 30 kg de más sí penaliza, así que si pones tu peso aparece un segundo baremo que te compara con los que cargan lo mismo. Es la lente del atleta híbrido: 45 minutos en 10 km pesando 95 kg no es lo mismo que pesando 65.
¿De dónde sale el ajuste por peso, y cuánto me fío?
De dos marcas documentadas: el récord absoluto de maratón, puesto por un cuerpo de unos 55 kg, y el récord de la división de más de 90 kg. La diferencia entre ambas da cuánto cuesta cada kilo. Fíate de ella como de una estimación, no como del resto de la página: los otros escalones son percentiles de decenas de miles de corredores, y este ajuste se apoya en dos puntos. Y arrastra un sesgo que conviene conocer —tira en las dos direcciones—: el récord pesado sale de una división con muy poca gente, así que probablemente esté lejos de lo que daría de sí un cuerpo de ese peso con talento de élite; pero a la vez no sabemos si quien lo tiene pesa 91 kg o 105. Por eso en esta lente no verás ningún techo: para decir cuál es el límite de un cuerpo de 95 kg harían falta muchos más corredores de 95 kg corriendo en serio.
¿Se guarda lo que escribo?
No. El cálculo entero ocurre en tu navegador: ni tus tiempos, ni tu sexo, ni tu edad, ni tu peso salen de tu dispositivo. Si dejas tu correo al final se envía solo el escalón que te salió por distancia —nunca la marca ni ningún dato del cuerpo—, para poder mandártelo.
